Soy casada y mi cuerpo… LO SABE!

 

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Por pastora Herzy de López

Placeres Perfectos

Cuando nos casamos, descubrimos muchas cosas que quizá nunca nos hablaron nuestros padres o que otras personas nos enseñaron de una forma incorrecta; uno de esos temas es el área sexual. Quiero compartir contigo la opinión más hermosa y poderosa que puede existir sobre este tema.

Entrevista a quién todo lo sabe

Entrevistamos a Dios, Creador del matrimonio y el placer sexual:

P: ¿El sexo fue el primer pecado que cometió Adán y Eva?

R: No, el pecado de Adán y Eva está directamente relacionado con la desobediencia de una instrucción mía: “De todo puedes comer, menos del árbol del bien y el mal”.

P: ¿El sexo es malo o es bueno?

R: El sexo no es bueno…. es buenísimo, si se practica en el orden que yo destiné. En génesis 2:24 dice que el hombre dejará padre y madre y los dos serán una sola carne. Cuando este versículo se refiere a una sola carne, se refiere a una relación sexual en el matrimonio.

“El sexo no es bueno……¡¡¡ es buenísimo!!!”

¿Qué preguntan la mayoría de mujeres sobre el sexo?

P: ¿Por qué se pierde la búsqueda de las relaciones sexuales en el matrimonio?

R: Desde el principio, el diablo ha querido distorsionar todo lo bueno que Dios nos ha dado, por eso a los solteros los motiva a tener sexo antes del matrimonio y a los casados a dejar de tenerlo o a tenerlo fuera del matrimonio. Otros factores influyentes son la monotonía, los afanes, el estrés, los conflictos sin resolver, la falta de palabras románticas y el descuido físico de la pareja. Otros factores son los pecados sexuales, la pornografía, la infidelidad, etc.

Según McCarthy: “Muchas parejas no tienen ningún contacto físico sino solo cuando van a tener relaciones sexuales. Sin embargo el tacto tiene un gran valor en sí mismo y puede ser un puente para el deseo”.

P: ¿Qué es el sexo fuera de la voluntad de Dios?

R: Es tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, con otra persona que no sea tu esposo o esposa. Esto es un pecado que trae consecuencias para el matrimonio y para los hijos.  ¿Qué es permitido?  No nos meteremos en detalles, pero un principio general que es de mucha utilidad lo podemos encontrar en romanos 1:24-27, según esto, lo que es de uso natural es permitido y lo que es contra la naturaleza, es pecado.

P: ¿Por qué los hombres solo en eso piensan?

R: El área del cerebro masculino que corresponde al interés sexual es 2.5 veces más grande que el de las mujeres, razón por la cual es casi imposible para ellos dejar de pensar en sexo.

Al comienzo de la adolescencia, los varones producen de 200 a 250% más testosterona que en su niñez, lo que provoca un incremento en su interés sexual.

Proverbios 5:15-21 (BAD) dice: Que tu virilidad sea una bendición; regocíjate en la esposa de tu juventud. Que los encantos de ella y su tierno abrazo te satisfagan; que solo su amor sea tu deleite.

“La virilidad, ¡¡una bendición de Dios!!”

P: ¿Cuántas veces es normal tener sexo en un matrimonio?

R:Aproximadamente 80% de las parejas que están casadas tienen relaciones sexuales con poca frecuencia. De ese porcentaje, 33% dijo haber tenido relaciones dos o tres veces por semana y el 47% afirmaron haber tenido relaciones sexuales un par de veces al mes.

P: ¿Las parejas casadas tienen más sexo?

Según un estudio realizado, las parejas que conviven en el matrimonio tienen más sexo que una pareja de novios o de personas que viven en unión libre. Así que podemos dejar atrás el tabú de que estar casado es sinónimo de monotonía y disminución del apetito sexual.

P: ¿La falta de sexo puede dañar un matrimonio?

R: 1 Corintios 7:3-5 enseña: El hombre debe satisfacer los derechos conyugales de su esposa y lo mismo la esposa hacia su esposo. La mujer que se casa deja de reservarse por entero los derechos de su cuerpo, porque este pertenece también a su esposo. Por lo tanto no se nieguen los derechos conyugales, a menos que se pongan de acuerdo a no ejercerlos durante un periodo de tiempo definido, para dedicarse por entero a la oración. Pero luego únanse de nuevo para evitar que no se puedan dominar y Satanás los tiente (adulterio).

Barry McCarthy, psicólogo y terapeuta sexual de Washington, afirma que cuando las relaciones sexuales se convierten en un conflicto o se evitan, la pareja tiende a desconectarse, lo que influye negativamente en la relación. Cuando se repara el vínculo sexual, la relación también tiende a mejorar significativamente.

P: ¿Por qué con los años hablar de intimidad es más difícil?

R: A las parejas casadas y con una relación a largo plazo  se dificulta más hablar sobre la intimidad, mientras que las parejas que llevan entre 18 meses a tres años juntos les resulta más fácil porque se encuentran en una etapa donde las hormonas están fuera de control.

P: ¿Cómo superar el concepto equivocado del área sexual debido al abuso?

R: El golpe emocional del abuso deja terribles mensajes: “Tú no vales nada”, “eres un objeto que cualquiera puede usar”, “eres tan mala que la vida te está castigando”, “no sirves para nada”; y la peor de todas: “Tú lo provocaste“ o “fue tu culpa“.

El Salmo 27:13-14 (BAD) asegura: Yo sé que el Señor me librará de nuevo, y otra vez veré su bondad para conmigo aquí en la tierra de los vivientes. No seas impaciente. Espera al Señor; Él acudirá y te salvará. Sé valiente, resuelto y animoso. Sí; espera, y Él te ayudará.

Para llevar una vida victoriosa y disfrutar una completa sanidad emocional, debes creer que el camino de Dios es el mejor. Aunque no lo entiendas, elije seguirlo. ¡Funciona! Es posible tomar la decisión de olvidar, pero no es posible seguir luchando con la frustración solamente con tus propias fuerzas, porque lo que necesitas es la fuerza y amor del Señor.

Zacarías 4:6 asegura: No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu – Dice el Señor de los Ejércitos.

El tratamiento psicológico es importante para la prevención de secuelas asociadas a trauma como  el Trastorno de Estrés Postraumático, la depresión, la ansiedad, trastornos del sueño o trastornos sexuales.

P: ¿Cómo puedo mejorar mi disposición y ser libre para obtener placer junto a mi esposo?

R: Puedes constantemente pensar, codiciar, desear, recordar los buenos momentos junto a tu esposo, esto provoca en ti el deseo de estar con tu esposo, porque ya no será algo inesperado al final del día, sino un momento que has provocado.

 

“Mi amor, te espero con los tacones puestos….

¡¡Solo con los tacones!!”

Mentes brillantes al servicio de otros

 

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Por: Ale de Luna

Soy Ale de Luna y quiero contarte un poco acerca de mí. Tengo 28 años y soy madre de dos lindos hijos. Al estar en la universidad, conocí a un hombre maravilloso. Teníamos 19 años y los dos estudiábamos la misma carrera, Ingeniería Administrativa. Nos conocimos en clase de química, y ¡realmente hubo química entre los dos! Fuimos novios durante dos años y nos casamos. Luego, decidimos seguir estudiando, así que pedimos permiso en la universidad para faltar una semana cuando nos fuimos a nuestra luna de miel.

Adaptarme a la vida de casada, a ser ama de casa, aprender a cocinar y estudiar para mis parciales era retador y divertido. Recuerdo que embarazada estudiaba y durante los recesos iba a hacerme ultrasonidos para ver a mi princesa. Muy emocionada con la venida de Darisse, fui a clases hasta el último día de embarazo. Tuve a mi princesa y falté un mes a la universidad; luego, entre pañales, lactancia materna, la casa y los estudios, mi vida cambió para bien. En cinco años, estudié mi carrera, Ingeniería Administrativa con un posgrado en Calidad. Finalmente, nos graduamos con mi esposo; fue romántico pues organizamos un acto de graduación en la que participamos solo los dos. Decidimos hacerlo así para honrar a nuestros padres e hijos con tan linda ceremonia.

Te cuento un poco de mi vida para motivarte a salir adelante. Como dice Josué 1:6: “Esfuérzate y sé valiente”, debemos esforzarnos cada día por luchar y perseverar hasta alcanzar una meta. No niego que fue un poco difícil, pero al mismo tiempo fue retador; hubo desveladas que valieron la pena, ya que todo tiene una recompensa.

Quiero animarte a ser una mujer profesional. El mundo necesita mujeres preparadas para servir al prójimo con excelencia. Cada país necesita de personas que amen al Señor por encima de todo y estén dispuestas a servir a los demás, porque después de Dios, lo más importante es la gente. El deseo de nuestro Padre es que nos ayudemos unos a otros.

Si tu pasión es la medicina, y serás doctora, recuerda prestar tu servicio a la comunidad. Si estudias psicología, hazlo por amor y con el deseo de ayudar a las personas en el área emocional. Que tu enfoque no esté solo en ejercer tu profesión para tener una vida mejor, sino para ser de bendición a otros. Recuerda, ser madre y esposa también es una profesión y un regalo maravilloso, además de ser una valiosa posición de influencia, quizá la más importante en una sociedad.

Cuando cumples una meta, te sientes realizada, plena; como dice proverbios 31:10, debemos ser mujeres que sobrepasan los límites y las adversidades. ¿Tendremos obstáculos? Sí, pero todo ayuda para bien a los que amamos a Dios, y sabemos que Él está con nosotros siempre.

Quiero contarte acerca de Ester, una mujer a quien conocemos por su belleza, pero más allá, fue una mujer preparada que se dejó formar para alcanzar una posición de influencia. Sus asesores le decían cómo vestirse y cómo presentarse delante del rey, ya que su profesión era ser reina. No todo pintaba lindo para Ester, porque perdió a sus padres cuando era pequeña. Debió ser duro crecer sin papás; por ejemplo, ¿a quién le preguntaba temas sobre adolescencia? ¿A quien le pidió consejos que se espera recibir de una madre? Sin embargo, fue una mujer que sobrepasó, a pesar de esos obstáculos, vio el lado positivo de la vida al criarse con su tío Mardoqueo. Ella jugó un papel sumamente importante en la historia de los israelitas. Gracias a su intercesión, el pueblo se salvó de la muerte. Fue una mujer valiente, obediente a Dios y a su tío. Déjame contarte un poco acerca de su historia.

Ester se presentó ante el rey sin ser invitada, lo que iba en contra de la ley de Persia y significaba la muerte, si el rey extendía su cetro y la condenaba por su imprudencia. Así que esa acción requirió mucho coraje y confianza en Dios, quien la salvaría de la muerte y le daría gracia delante del rey. Ya frente al soberano, ella le explicó sobre el edicto en contra de su pueblo y las intenciones de Amán. La respuesta que recibió fue ¡una nueva ley que salvaba a los israelitas!

Más allá de su belleza, Ester demostró ser una mujer con coraje, sujeta y obediente. Su profesión como reina, sin duda, fue de gran valor para cumplir el propósito de Dios y salvar a Su pueblo. El Señor también tiene un propósito para tu vida. La historia de Ester, y de muchos personajes de la Biblia, nos inspiran a cambiar nuestra historia y la de nuestro país, ser mujeres trascendentales, mujeres que sobrepasan.

Te reto a que estudies y te superes profesionalmente para alcanzar la excelencia en todo lo que emprendas. Busca de Dios como nunca antes, porque Él te dará las fuerzas para lograrlo. Si has tenido un pasado o niñez difícil, como muchos la hemos tenido, ¿adivina qué? ¡Nadie ha tenido una vida perfecta, pero debemos esforzarnos por ser correctas y luchadoras ante las adversidades! Haz todo con amor, persevera, lucha y sigue adelante.

Imagen Personal

 

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Por: Ana Luna de Fidalgo

Muchas personas creen que al hablar de imagen personal nos referimos a cómo vestirnos o maquillarnos, pero no es solamente esto, es mucho más. Nuestra imagen personal tiene un punto de partida, surge de algo más allá de nuestro color de piel o la forma de nuestro cuerpo.

Cuando Adán y Eva fueron creados a imagen y semejanza de Dios, estaban desnudos y recibieron la esencia de nuestro Padre. A esto me refiero siempre que hablo de imagen personal, al interior de nuestro ser.

Toda imagen parte de una esencia, no podemos pintar un cuadro o hacer una escultura sin antes saber qué vamos a pintar o esculpir. Toda imagen tiene una razón de ser, no una talla que ser o un peso que ser.

Proverbios 31:30 nos dice: Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. En otras versiones dice “pasajera es la belleza”, es decir que hay una belleza para cada etapa de nuestra vida, por esto no podemos depender de esto para ser alguien. Este mismo verso nos enseña qué realmente perdura y la esencia que define nuestra imagen: el temor a Dios, ya que muchos se preguntan ¿qué es temer a Dios?

La historia de Abraham y Sara nos cuenta que siendo ya grandes de edad, Dios les promete que tendrán un hijo: Isaac. Imagina cuán importante era para ellos su hijo, esa promesa que por muchos años esperaron, pero que luego, Dios le pidió a Abraham que se lo entregara. Seguramente no fue fácil, sin embargo, en ese momento, Abraham le mostró a Dios cuánto creía en Él, cuánto confiaba en Su Palabra, en Su dirección y en Sus promesas. Génesis 22:12 nos cuenta cuando Abraham está a punto de matar a su hijo, Isaac, pero Dios intervino y le dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.

Este es el mejor ejemplo que podemos leer para comprender qué es el temor a Dios. Abraham no le rehusó a Dios su único hijo. Muchas veces estamos tan aferradas a nuestra vida, nuestras pertenencias, nuestros sueños y anhelos, incluso a nuestro cuerpo, que nos olvidamos de quién nos dio todo, quién nos dio la mayor promesa: la vida. Así como Abraham no le rehusó a Dios su “único”, nosotras debemos estar dispuestas a no rehusarle a Dios nuestro “único”: nuestra vida.

Cuando leemos Proverbios con atención, nos damos cuenta de que advierte a cerca de las mujeres tentadoras, extrañas, necias, perezosas, alborotadoras, pendencieras y miedosas. Pero, cuando vamos al capítulo 31, el libro termina detallando la vida de una mujer trabajadora, atenta, cuidadosa, virtuosa, aquella que teme a Dios. Recordemos que el libro comienza también aclarando el principio de la sabiduría: el temor a Dios. Eso es lo más importante.

Aunque debemos prestar atención porque no quiero decir que no debamos cuidarnos, ¡claro que si! Mientras sea Dios la razón de nuestra vida, nuestra “gracia” o “encanto”, como dice en otras versiones, no será engañosa (versión NTV). He aquí la importancia de cuidar nuestro interior y exterior.

Si nuestro interior, nuestra esencia, no está alineada a las promesas de Dios, a un corazón sano, a lo que somos, nuestro exterior se puede volver engañoso para los ojos de muchos y podemos convertirnos en una piedra de tropiezo. También esto puede aplicarse a lo contrario, podemos tener un corazón increíblemente bello, pero nuestro exterior puede expresar lo contrario. El apóstol Pablo advierte que todo lo que hagamos no debe ser razón de tropiezo para otros y el encanto de una mujer cuenta.

He aquí la esencia de nuestra vida, el temor a Dios. Esto es lo que hermosea nuestra vida completa. Recuerdo que mucho tiempo tuve problemas con mi cuerpo, incluso gente empezó a comentar en mis redes sociales que tenía “cuerpo de señora”, lo que no sabían es que estaba viviendo un momento fuerte en mi corazón que se veía reflejado en mi cuerpo con problemas hormonales y muchas cosas más. Orando al Señor, le dije que no comprendía bien, que entendía el valor de amarlo con todo lo que soy: espíritu, alma y cuerpo, pero no lo estaba viviendo y quería ver un milagro. En ese mismo instante, el profeta Rony Oliveira me llamó y me dijo que veía cómo Dios, a causa de mis oraciones, estaba cambiando mi corazón por uno nuevo, me estaba sanando “desde el corazón hasta mi piel”.

Todo nuestro ser está involucrado, no pretendamos mostrar una belleza virtuosa cuando tenemos un corazón sucio y manchado, con falta de perdón, con ofensas acumuladas, con frustraciones dolorosas, envidia, arrogancia. Eso solamente hace que, poco a poco, nos olvidemos de nosotras mismas por lo feas que nos volvemos, y comencemos a buscar dónde podemos encajar. Tampoco podemos caer en el error de pensar que al tener un corazón noble y entregado a Dios se vale que descuidemos nuestra apariencia.

Nuestra imagen personal no es ropa, maquillaje o un peso determinado, aunque forman parte, pero realmente, nuestra imagen personal es aquella que proviene de Dios, desde lo más íntimo de nuestro corazón hasta verse reflejado en la belleza física: nuestra confianza, el amor que expresamos, el gozo que tenemos, cómo nos vestimos, ya que proyecta el interés que tenemos en nosotras, incluso la forma en la que hablamos y conversamos.

El temor a Dios es dedicarle 24 horas al día, cada día, y jamás rehusarle nuestra vida. Cuando tu corazón está alineado a Él, tu exterior se comienza a alinear de una forma impresionante. Eres una mujer virtuosa, no debes buscar modelos en la apariencia de otras, ni en las prendas, el peso, el maquillaje o en las circunstancias que has vivido. Debes buscar la virtud dentro de ti, allí está.

 

Con mucho amor,

 

Anita Luna

Te formo o te desformo

Por: Ingrid de Morales

¿Recuerdas el día que te enteraste que serías mamá? Tenías sentimientos encontrados, entre felicidad, emoción y nerviosismo. Realmente, traer un hijo al mundo es una gran responsabilidad, y como madres tenemos la tarea de criarlos para que lleguen a ser personas responsables, trabajadoras, honestas, justas, íntegras cuando lleguen a su vida adulta. Y ese es el temor más grande en lo profundo de nuestro corazón, equivocarnos en su formación.

Los tiempos cambian. Ahora nos aturden la competencia entre madres y los estándares que la sociedad impone para calificar nuestra labor, lo que nos impide disfrutar de la maternidad como antes lo hacían nuestras madres o abuelas, aunque la meta sea la misma: que nuestros hijos sean educados, bien portados y agradecidos. ¿Funcionó el método de las abuelitas? Creo que sí, pero parece que cada vez nos alejamos más de esa formación para crear una más moderna, abierta y permisiva.

¿Sabías que los primeros 5 años de vida de nuestros hijos son las más importantes en su desarrollo cerebral, no solo a nivel cognitivo (aprendizaje) sino a nivel emocional y relacional? UNICEF publicó en su página web el artículo El estado mundial de la infancia (unicef.org) en donde anotan: “Los efectos de lo que ocurre durante el período prenatal y durante los primeros meses y años del niño pueden durar toda la vida. Todos los componentes fundamentales de la inteligencia emocional –confianza, curiosidad, intencionalidad-autocontrol y capacidad para relacionarse, comunicarse y cooperar con los demás – que determinan de qué manera el niño aprende y establece relaciones en la escuela y en la vida en general, dependen del tipo de atención inicial que reciben de padres, madres, maestros preescolares y encargados de cuidarlos”.

Es fundamental que las madres comprendamos que la manera en la que estamos formando a nuestros hijos tendrá un impacto que transcenderá en su adolescencia y vida adulta.

La Biblia menciona en Isaías 7:15: Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno. Esta es una profecía sobre Jesús, y en el verso 16 de Isaías 7 dice que sucederá un acontecimiento antes de que el niño sepa discernir entre el bien y el mal. Esto me da pauta a comprender que fue en sus primeros años de vida cuando Jesús fue enseñado a discernir, a alejarse de lo malo. ¿Qué hubiese sucedido si María no lo enseña desde pequeño? Sabemos que Jesús es el Hijo de Dios, sin embargo, se hizo hombre como nosotros para cumplir el plan de salvación. Su mamá jugó un papel fundamental en los planes de Dios, porque ella tenía la responsabilidad de formarlo.

También podemos leer en Proverbios 22:6: Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él. Desde pequeños debemos formarlos. Muchas veces pensamos que un niño pequeño no comprende nada o comprende poco, sin embargo, desde que son bebés, incluso desde el vientre, son capaces de percibir nuestras emociones y les afectan de manera positiva o negativa.

¿Qué debemos hacer para que nuestros hijos se desarrollen adecuadamente? Esa es la gran pregunta y quiero compartirte cinco aspectos importantes:

  1. Ámalos: En esta etapa del desarrollo, la expresión del amor debe ser concreta. Los hijos no perciben cuánto te cansas lavando ropa o cocinando, ellos necesitan caricias, abrazos y besos, demostraciones de afecto que les permitan descubrir que son amados.
  2. Disciplínalos: La disciplina no es falta de amor, al contrario, es amor, porque el fruto de ella es vida. Lo importante es saber disciplinarlos, hacerlo con cariño y firmeza. Golpear o gritar no es disciplinar, la disciplina incluye reglas, consecuencias, límites, y sobre todo, constancia. La clave está en que no te canses hasta que logres el objetivo que estás enseñando a tus hijos.
  3. Sé ejemplo: Sé tú la primera en demostrar con acciones lo que intentas enseñar. No hay mejor modelo que el que se tiene en casa. Los hijos adquieren los hábitos y las costumbres que nos ven practicar. ¡Sé la mejor modelo para tu familia!
  4. Guíalos espiritualmente: Para que un niño conozca más de Dios, alguien se lo debe presentar, y quién mejor que tú. Desde bebés, puedes profetizar sobre ellos, leerles historias de la Biblia, orar por ellos y con ellos. La historia de Jocabed, mamá de Moisés, nos inspira a creer que si desde pequeños les enseñamos, en su adolescencia o vida adulta sabrán reconocer al Señor y entregarse a Él.
  5. Bríndales espacio para su crecimiento: No los sobre protejas, permite que vayan descubriendo y explorando su alrededor, con supervisión diligente, pero con libertad.

¡Ser madre es la experiencia más gratificante del mundo si fundamentamos nuestra vida en el Señor y le pedimos que nos guíe!

Déjalo ir

Por: Maya Alonzo

Uno de los indicadores de salud emocional es tu relación con el pasado. Si el pasado vive en tu presente, hay algo que resolver. Si el pasado no te deja avanzar, hay algo que soltar. Si al recordar el pasado, vives las emociones tan intensamente como si estuvieras viviendo los hechos de nuevo, hay algo que sanar.

El pasado no es malo en sí mismo. Al contrario, el pasado es la evidencia de nuestra propia vida, nuestra historia. Pero no está ahí para funcionar como ancla que te detiene. El pasado tiene algunas respuestas y explicaciones. Sin duda, está lleno de lecciones y es importante asegurarnos de haberlas aprendido ya, para que no se repitan. Quiero decir que el pasado no es un enemigo, ni tiene porqué ser una sombra que nos persiga.La propia historia se abraza. Si hay cabos sueltos, se cierran. Si hay heridas, se sanan. Si hay deudas, se pagan. Así es como se resuelve el pasado.

Muchos hombres y mujeres han quedado atados al pasado por una historia difícil. En especial en el campo romántico. Las historias fallidas de amor (porque es la historia la que falla, no el amor) pueden llegara marcarnos profundamente, paralizarnos y hacernos renunciar al presente y al futuro. Si ha habido una historia de amor fallida, debe resolverse para que no se vuelva “la historia de nuestra vida”una y otra vez.De ahí, que al no resolver, podemos quedarnos atadas a la situación,al sentimiento, a la persona o al recuerdo. Existen diferentes formas de quedar atadas: por enojo, por dolor, en la espera a que cambie, a que vuelva, a que se divorcie, a que se mude; y atada por resentimiento, etc.

Quedamos atadas por enojo cuando en nuestra mente y corazón seguimos peleando con un contrincante que ya se ha retirado y una batalla que ya no existe. De hecho, hasta clamamos justicia en un caso que podría estar ya cerrado.Quedamos atadas por dolor cuando son las heridas las que gobiernan nuestra vida. Nos seguimos sintiendo víctimas de una relación que ya no existe. Al no tomar responsabilidad de ocuparnos de las heridas, hacemos que crezcan y nunca sanen.Estamos atadas por espera cuando nos esperanzamos en algo que debiéramos neutralizar. Tenemos que ser responsables porque en nuestra vida crece solo lo que alimentamos. Y muchas veces, caemos en la tentación de mentirnos, aun cuando la evidencia nos grita todo lo contrario.Un principio emocional nos dice que todo ser humano es responsable delo que hace o deja de hacer, de lo que dice o deja de decir y de lo que permite.

Otra de las formas de quedar atadas a alguien es el resentimiento. La falta de perdón nos condena a vivir con la historia, las heridas y las emociones a cuestas, aunque en realidad, en este momento ya no esté sucediendo nada. El resentimiento hace que cualquier tierra sea infértil. La vida no da fruto cuando no has perdonado. Así que, para ser libre y soltar aquello que te limita, te intoxica o te condiciona, es necesario que te dispongas a perdonar.

Perdonar es liberar a un esclavo. Pero el esclavo que liberas no es aquella persona que te agredió, te ofendió o te falló. Ellos no están atados, por lo menos no a ti. El esclavo que liberas eres tú.Tenemos que admitirlo, nadie te puede sacar de donde tú no quieres salir. Por mucho que te amen, nadie podrá hacer lo que solo tú puedes y debes hacer.Cualquiera de estas condiciones nos limitan, inhabilitan e incapacitan para desarrollar relaciones sanas.

Toda historia tiene siempre dos lados. Y toda historia de amor debería tener solamente dos protagonistas, y ambos serán siempre responsables de algo. No digo culpables, pero sí responsables.Tómate un tiempo para reflexionar en aquellas decisiones y actitudes que tomaste y no fueron oportunas. Debemos aprender de todo lo que vivimos. Analízate, descubre tus propias verdades y preséntalas a Dios. Si tienes algo de qué arrepentirte, hazlo, pero no desde una actitud de víctima, sino desde una posición responsable y abierta.

Cuando nos hacemos responsables, dejamos de ser víctimas.El otro lado de la historia también preséntalo a Dios. Ese lado en el que te sentiste herida o tratada injustamente. Tu Padre está ahí para ti. ¿Quién mejor que Él para entender ese corazón que creó? Además, Él ya lo sabe. No es que necesite escucharlo, aunque le agrada, es que tú necesitas decirlo.

La Biblia habla de Rizpa, una mujer que por diversas circunstancias tuvo que vivir la pérdida de su familia. Quiero referirme a esa naturaleza femenina de apegarse a quienes hemos amado. Rizpa,probablemente en el momento más oscuro de su vida y de más profundo dolor, reaccionó de la siguiente manera:“Después Rizpa, la hija de Aja y madre de dos de los hombres, extendió una tela áspera sobre una roca y permaneció allí toda la temporada dela cosecha. Ella evitó que las aves carroñeras despedazaran los cuerpos muertos durante el día e impidió que los animales salvajes se los comieran durante la noche”.  (2 Samuel 21:10)

Sí, ella es una mujer aferrada, clamando por aquello que consideraba justo.Sumida en su dolor y reaccionando ante sus terribles circunstancias. Rizpa pasó en esa lucha un buen tiempo. La Biblia dice que permaneció allí toda la temporada de la cosecha.¿Cuánto tiempo llevas cuidando, peleando, esperando, atada a una relación que ya está muerta? ¿Con cuántos argumentos te has vestido para evitar que nadie te quite tu esperanza o tu recuerdo? ¿Has permitido que una relación muerta te impida tener una relación viva?

Al final, Dios sí atendió la petición de Rizpa y finalmente pudo enterrar a sus muertos con el honor que ella solicitaba. ¿Sabes? La humildad nos trae honor, el orgullo, no. Rizpa cerró su ciclo enterrando con honor a los muertos que antes defendía. La invitación es que tú también cierres tus ciclos con honor. Si has estado atada por enojo, es tiempo de tomar una banderablanca y decirle a Dios: “¡Me rindo, me rindo a ti! No pelearé más mi causa, te la entrego.” Levanta tu bandera blanca y que acabe la guerra. Deja que Dios obre Su justicia.

Si has estado atada por dolor, ve con tus heridas al único que puede sanarlas. “Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”  (Isaías 53:5)

Si has estado atada por la falta de perdón, hazte un favor y perdona al ofensor, no importa quién o quiénes sean; también perdónate, no sanarás si sigues acusándote. La mejor y más segura forma de cerrar los ciclos es el perdón.”Y había ahí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad y andaba encorvada y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad”. (Lucas 13:11-12)

No importa cuánto tiempo has luchado, si has andado encorvada, triste y con vergüenza, si sientes que tu vida no se puede enderezar, Jesús hoy te dice lo mismo: “Mujer, eres libre”. No importa si tu enfermedad es física, emocional o espiritual, Sus palabras penetran cada parte de tu ser.  ¡Mujer, eres libre!

¡Señor, quiero tener NOVIO!

 

Por: Alejandra de Putzu

Cuando en alguna reunión menciono la palabra “novio” y hay jovencitas cerca, todas se voltean, abren los ojos y ¡sonríen! Mencionar esta palabra tan pequeña hace que detengan todo lo que están haciendo y me pongan atención. Bueno, estoy siendo un poco exagerada, pero siempre logro que estén atentas… ¡Así que aquí voy!

Tengo una historia hermosa sobre el noviazgo. Mi esposo fue mi único novio y ese era mi deseo desde que le entregué mi vida a Jesús, a los 15 años. Pensé que después de Jesús, no quería entregarle mi corazón a nadie más que a mi esposo, así que tomé una decisión a tan corta edad y viví los años de adolescencia con la meta súper clara,¡casarme con mi único novio! Mi sueño era tener un noviazgo con propósito. A esa edad, yo deseaba formar una familia y soñaba con los hijos que tendría, la clase de vida que deseaba, y específicamente, mi mayor deseo era vivir con alguien que amara tanto a Dios como yo, y que pudiéramos servirlo con intensidad. Esto no fue fácil, porque hay muchas preguntas que vienen a nuestra mente durante esos años, pensamientos que me confundieron a veces y me hicieron titubear. El propósito de compartir contigo esta experiencia es que puedas tener claras varias interrogantes.

¿Qué quiero? ¡Un novio!

Pareciera una pregunta muy obvia, pero hasta en eso debemos ser claras y ser sinceras con nosotras. ¿Qué es lo que deseas de una relación de noviazgo? Deseas un hombre que llene tus necesidades emocionales o tus vacíos; estás buscando un novio o un papá, un novio o un acompañante, un novio o un consuelo, un novio o un financista. ¡Hay de todo! Pero si deseas tener una relación duradera y sana, debes enfocarte en pensar bien cuando deseas tener un novio. Si estás clara, podrás identificar cuando estés lista para involucrarte sentimentalmente con alguien.

¿Cómo quiero que sea el novio?

Y esta pregunta pareciera pretenciosa… En mis tiempos de adolescencia, había una corriente entre los cristianos que no sé si aún existe, y era hacer un listado de las cualidades que deseaba de su esposo o esposa.  Por supuesto que para ser obediente, hice mi lista que¡tenía más de cien requisitos!  Y cuando la hice, me di cuenta de algo, antes de pensar en qué quería yo, debía enfocarme en qué podía ofrecerle a este hombre perfecto con cien cosas perfectas para mí. Debemos ser realistas y tener en mente,y también por escrito, porque¡se vale!, aquellos aspectos no negociables que debería tener la persona con la que deseo casarme y formar una familia. Para mí, los no negociables eran que amara a Dios con todas sus fuerzas, que fuera trabajador y hospedador, que amara a los niños y ¡que fuera guapo!

¿Cuándo quiero al novio?

Muchas me responderán: “¡¡¡Lo quiero ya!!!”  Y allí reside, en gran parte, el problema más comúnen este tema: la impaciencia. Muchas mujeres han cometido grandes errores al escoger un novio por no esperar, ya que se sienten presionadas por la edad, por qué dirán sus amigas o simplemente porque no quieren estar solas. Amiga, la soledad o la presión no son buenas consejeras para tomar decisiones. ¿Cuándo sería un buen tiempo para encontrar novio? Mi pastor me enseñó algo muy poderoso: “Uno sabe cuándo está listo para casarse cuando está dispuesto a trabajar para que alguien no trabaje, a no comer para que alguien más coma, a no dormir porque alguien más duerma”.  Si estás dispuesta… es tu tiempo, pero si tienes 15 años, no, porque el noviazgo es la preparación para el matrimonio. Pregúntate: “¿Cuántos años quieres ser novia del hombre con el que te cases?” Saca las cuentas y mira si estás a tiempo, estás muy joven o ya vas tarde.

¿Dónde quiero encontrar al novio?

Cuando hago esta pregunta, las jóvenes me dicen: “¡Lo quiero en la puerta de mi casa!”  Eso sería muy conveniente,¿no creen? Pensar en dónde buscar a un esposo es una estrategia acertada.  Dependiendo de dónde lo conozcas, tendrás una idea de cuáles son sus gustos y sus prioridades. Si lo buscas en la universidad, en el trabajo, con tus amigas, en un parque, podrás identificar cuáles serían las áreas en común. Las jovencitas me dicen muchas veces: “En la iglesia no hay nadie”, y yo veo todos los domingos cientos de jóvenes que entran a adorar a Dios. Entonces, pienso:“¿Cómo que no hay?”  Mi consejo es que pienses bien en dónde buscarás a tu esposo o mejor dicho, en dónde estarás disponible para que te encuentre. ¿Quieres un esposo que ame a Dios? Búscalo en la iglesia, tendrás la garantía de que es alguien que tiene hambre de Él.  ¿Quieres alguien trabajador? Fíjate bien cómo le va en su trabajo o profesión.

Estos son algunos consejos que te pueden ayudar, pero lo más importante es aprender a orar.  Aprender a tener una relación fuerte con el Espíritu Santo, porque Él es quien puede ser tu mejor consejero.  Jesús nos dio una promesa en Juan 16:13: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere y os hará saber las cosas que habrán de venir”.  Si tenemos una relación con el Espíritu Santo, podrá guiarnos a encontrar la verdad y nos hará saber si el camino o las decisiones que tomamos son las correctas. Aprende a escuchar Su voz y a ser guiada cada día por Su mano. Eso te ahorrará muchas equivocaciones, no solo en el tema del noviazgo, sino a lo largo de tu vida.

¿Estás preparada para un noviazgo? Pregúntate si estás preparada para un matrimonio, para formar una familia y levantar en tu hogar una generación de personas que amen a Dios con todos su corazón.  Tu vida es muy importante para el Señor, quien nos prometió que tiene planes de bien y no de mal para nosotros. Un noviazgo debería ser una bendición y un motivo de alegría para ti. Te animo a creer en el matrimonio, a creer por un esposo y un hogar, por una familia que sea un ejemplo y una bendición para nuestro país.  Dile hoy a Jesús: “¡Señor, estoy lista para que me envíes a mi esposo. Amén!”

Sexo puro o puro sexo

Por: Ingrid de Morales

¿Has contemplado el mar, su belleza, el sonido de las olas, su inmensidad? Pensando en ello, analizaba cómo Dios había puesto límites en la naturaleza, y el océano nos da un ejemplo claro de esos límites. Ir un día a la playa, jugar en la arena y mojar los pies en el mar es una experiencia maravillosa, ¿pero alguna vez has escuchado sobre las grandes catástrofes que suceden cuando el mar se sale de sus límites?

Un ejemplo es el maremoto en Tailandia, en 2004. Las olas alcanzaron alturas de diez a dieciocho metros e inundaron la isla al avanzar tres kilómetros tierra adentro. Ha sido el maremoto más devastador de la historia porque dejó inmensas pérdidas materiales y unas 228,440 personas fallecidas.

Al leer esto, te preguntarás: “¿Qué tiene que ver el mar, las olas y los maremotos con el sexo?” Solo quise citar un ejemplo de lo que sucede cuando algo se sale de su límite. Dios, en Su poder y soberanía, estableció límites en la naturaleza y estableció límites para las relaciones sexuales.

Eclesiastés 3:1-2 asegura: Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado.

Hay tiempo para todo, incluyendo las relaciones sexuales. Hay límites y hay un tiempo establecido por Dios para que los hombres y las mujeres puedan disfrutar de las relaciones sexuales. ¿Disfrutar? Sí, disfrutar, porque Dios no diseñó las relaciones sexuales únicamente para llenar la tierra de seres humanos, también para el placer. Proverbios 5:18-19 (TLA) dice: ¡Bendita sea tu esposa, la novia de tu juventud! Es como una linda venadita; deja que su amor y sus caricias te hagan siempre feliz.

La situación a la que quiero llevarte es que Dios estableció las relaciones sexuales para un tiempo específico que inicia el día que inicias tu vida matrimonial. Cuando se tienen relaciones sexuales prohibidas durante la soltería, ¡podemos ser como un maremoto! Sí, podemos ocasionar que un regalo tan lindo y puro como las relaciones sexuales se conviertan en algo devastador. Hay consecuencias y Dios nos enseña en la Biblia cómo mantenernos puros para evitarnos situaciones que nos provocarán sufrimiento. ¿Qué consecuencias? Muchas, desde emocionales, hasta físicas como enfermedades venéreas, embarazo no planificado, vergüenza, culpabilidad, depresión, deshonra a los padres y a Dios.

1 Tesalonicenses 4:3 enseña: Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación.

Efectivamente, esa es la voluntad de Dios, que nos apartemos de las relaciones sexuales antes del matrimonio y que seamos santos. Tal vez piensas: “Qué difícil lo que Dios quiere, si somos parte de una generación donde tener relaciones sexuales antes del matrimonio ya no se ve tan mal como antes, es más común entre los jóvenes y todos a mi alrededor lo hacen”.

Justo esa es la razón de este artículo, que sepas cuál es la voluntad de Dios para tu vida, y dispongas en tu corazón obedecer, aunque el resto del mundo diga lo contrario. 1 Pedro 3:17 dice: Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Así que es mejor padecer o sufrir por hacer lo bueno, lo correcto, lo justo, lo que a Dios agrada, que padecer las consecuencias de haber hecho lo incorrecto.

La santidad es un estilo de vida, como alimentarnos sanamente y ejercitarnos. Si practicamos constantemente la santidad y evitamos todo aquello que puede llevarnos a pecar contra Dios, será más sencillo huir y no caer cuando llegue la tentación.

1 Corintios 6:18 aconseja: Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo.

Huye, apártate de toda inmoralidad sexual, no solo de las relaciones sexuales antes del matrimonio, sino también huye de la pornografía y masturbación. Decídete por una vida santa y prepárate exclusivamente para tener relaciones sexuales puras el día de tu matrimonio. Valórate y no peques contra ti misma.

¡Vive en santidad y pureza sexual, comprométete con Dios y mantente dentro de los límites establecidos en Su Palabra para que te vaya bien y puedas disfrutar a plenitud de tu soltería!.

Agar, una madre soltera en el desierto

Por: Maya Alonzo

La Biblia es el libro de mi vida, el mejor, incomparable frente cualquier otro libro. Uno de sus detalles que más disfruto es que encuentro diversidad de mujeres que nos permiten apreciar diferentes personalidades, situaciones de vida, aciertos y desaciertos, de tal forma que toda mujer puede sentirse identificada con más de una. En su primer libro, Génesis, nos presenta, en los primeros capítulos, la historia de Agar, la primer madre soltera de la que habla la Biblia. El relato es dramático, con tintes de injusticia al ojo humano. Esa mujer fue llevada al límite. Vivió las heridas que un ser humano puede sentir en una misma circunstancia: el rechazo, el abandono, la humillación, la traición y la injusticia. “Entonces él se levantó de mañana y tomó una porción de pan y un odre de agua y lo dio a Agar y le entregó a su hijo y se despidió de ella.” (Génesis 21:14)

Hay varias formas de llegar a ser madre soltera, pero esta situación siempre estará ligada a un duelo o ruptura. Y aunque no sea así, se siente como si fuera de la noche a la mañana, y que la provisión para este camino desconocido no será suficiente para nosotros ni para nuestros hijos. ¨Y ella salió y anduvo errante por el desierto…¨  (Génesis 21:14) Esta madre enfrentó la soledad, sin saber a dónde ir. La palabra desierto toma un nuevo significado cuando nos toca vivirlo. Además, solo allíes posible ver espejismos. El desierto, sin duda, puede confundirnos. Y en esa confusión podríamos pasar por alto el dolor que se está viviendo con tal de salir adelante o sacar adelante a los hijos.

En el desierto es común invalidar o silenciar las emociones, que tarde o temprano alzarán la voz, porque en medio del estrés diario que vive una madre soltera, los patrones emocionales y de conducta podrían verse alterados. Algo cambia. La forma como ves a los hombres, con el riesgo de generalizar, incluso la forma de ver a tu padre, cómo teves a ti misma, la forma de ver la vida, hasta la forma de ver a Dios.

Dentro de la confusión y el cóctel de emociones sin resolver, también la maternidad puede ser afectada. Seamos claros, si hay una guerra todavía en la pareja, los rehenes son los hijos, sin importar la edad que tengan. Otro asunto es que todo ser humano viene indefectiblemente de dos seres:  papá y mamá.  Y aunque papá esté lejos o ausente, no lo podremos retirar del ADN de los hijos.

Estoy convencida de que Dios nos equipa para toda situación que vivamos, y estoy segura de que Dios te proveerá más de lo que cualquier ser humano podría proveerte.  Solamente hay algo que no puedes ser para tus hijos: papá.  Tú estás hecha, configurada y equipada para ser mamá y no necesitas ocupar el lugar de dos personas.

Otro de los errores en una situación como madre soltera es pretender que los hijos sean ¨héroes o trofeos”, ya que ponemos sobre sus hombros la pesada carga del perfeccionismo, al quitarles el permiso o derecho a equivocarse, como todo ser humano.

Y al final, en algún momento, al perder la fe, ¨pobreteamos a los hijos”. Tal como la Biblia relata: ¨Y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró¨(Génesis 21:16) En medio del dolor, se pierde la fe, entonces, en lugar de ver a los hijos con esperanza, los empezamos a ver desde nuestros propios miedos y desesperación:¨pobrecitos¨.

Pero en ese punto,nuestro Señor interviene: “Y apareció Dios y le envió un ángel… ¿Qué tienes Agar? No temas porque Dios también ha escuchado el llanto de tu hijo¨. ¡Dios sabía perfectamente lo que Agar tenía! Él, más que nadie, conoce nuestra necesidad de desahogarnos y nos recuerda que ha escuchado el llanto de nuestros hijos. Tal vez el papá del niño no lo escuche porque está lejos, porque no ha querido, porque tú no se lo permites o porque ha muerto, pero sin duda, nuestro Padre sí lo escucha.

Finalmente, Dios le dio instrucciones a la madre:¨Levántate, levanta a tu hijo y sostenlo en tu mano porque yo estaré con él y haré de él una gran nación¨. ¡Levántate, madre soltera!  Atiende tu corazón, sana tus heridas, cierra tus ciclos. Solo podrás levantar a tus hijos cuando tú estés de pie.Luego de haberte atendido, enfócate en ellos, atiende sus corazones, acompáñalos, equípalos. Sostenlos con amor y fe. Tienes la promesa de que Dios estará con ellos y hará de ellos una gran nación. Agar, después de haberse llenado de lo que Dios tenía que decirle, vio que sucedió el milagro…¨Entonces Dios le abrió los ojos y vio una fuente de agua y llenó el odre y bebió ella y su hijo”.

¿Ves? Aun en el desierto hay provisión para ti, solo que el dolor no te deja verlo. Oro para Dios abra tus ojos a todo lo que ya ha provisto para ti. Todo lo que ya tienes, empezando por tus hijos. Todo lo que ya haces bien. ¨Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, declara el Señor. Planes de bienestar y no de mal, para darles un futuro y una esperanza¨  (Jeremías 29:11) ¡Asegúrate de que tus hijos también sepan que Dios les da esperanza, planes de bien y vida en abundancia!

Síndrome de la mujer agotada

 

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Por: Alejandra de Putzu

¿Has tenido días cuando te sientes muy cansada y deseas dormir durante dos días seguidos? ¿Sientes que no te alcanza el tiempo para realizar todas tus actividades? ¿Sientes que haces y haces cosas y que los pendientes siguen acumulándose? Si tu respuesta es sí, ¡no estás sola!

Millones de mujeres alrededor del mundo se encuentran envueltas en una dinámica como la que describí, en un corre corre que les va diluyendo la vida y hasta la personalidad. Cuando una mujer está agotada, pierde muchas veces el sentido de lo que significa disfrutar, siente una gran carga sobre ella y cree que esta carga la debilita.  No importa si eres estudiante, profesional, ama de casa, mamá de hijos pequeños o de adolescentes, si estás agotada…estás mermada.

Un estudio que la revista Mother and Baby realizó entre mil madres inglesas mayores de 30 años, describió su situación actual: están al borde del colapso porque asumen múltiples roles. A esto lo llamaron “Síndrome de la madre agotada”, un nuevo mal que aqueja a las mujeres modernas y que tiene en la cuerda floja su salud mental.

Más de 70% de las mujeres entrevistadas admitió que la fatiga las ha llevado a no desempeñarse correctamente en sus actividades diarias; 82% admitió que este cansancio extremo ha reducido su efectividad profesional.  Incluso, 61% alega que sus jefes “no entienden su cansancio mientras trabajan”. Lo peor, dice el estudio, es que este cansancio termina afectando seriamente su vida, pues debido a ello, “han perdido su trabajo y relaciones afectivas”.

La actividad sexual también se ve afectada. 70% dice haber renunciado al sexo, no solo por inapetencia, sino porque en muchas ocasiones deben dormir en la habitación de sus hijos para tratar de descansar, dejando de lado a su pareja.

Lo triste de este cuadro es que muchas madres han llegado a descargarse con sus hijos. 56% se sienten “irritadas con sus bebés” debido al cansancio y 35% asegura sentirse peor cuando el bebé llora. [1]

¡Es tiempo de cambiar! Quiero compartirte algunos consejos que puedes tomar en cuenta si te sientes identificada con alguno de esos síntomas.

  1. Acepta que no puedes hacerlo todo al mismo tiempo. En la cultura actual se le ha apostado al concepto del multi-task o multi-tarea, sin embargo, esta palabra trae frustración a todos, debido a que no es cierto que podemos hacer varias cosas a la vez. La palabra de Dios en Eclesiastés, capítulo tres, nos da una lista de todas las cosas que pueden ocurrir en la vida, pero enfatiza algo muy importante: “Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere bajo el sol tiene su hora”. Debemos aprender a no llenar nuestra vida de cosas innecesarias, de actividades que no tienen propósito o que no le añaden valor a nuestra vida y a nuestra familia. Un punto muy importante es aprender a ceder el control; a veces las mujeres queremos hacer la vida mas fácil a cada uno, por lo que tomamos el control y hacemos que todos dependan de nosotras, por lo que nos cargamos más. ¿A qué me refiero? A veces quisiéramos tener la solución a todos los problemas, pero debemos aceptar una realidad, solo tomadas de la mano de Dios encontraremos soluciones y no por nuestras fuerzas.
  2. Aprende a decir sí y no. Nuestra configuración desde el principio fue ser ayudadoras. En el huerto del Edén, Dios nos diseñó para ser una “ayuda” idónea, esto indica que por creación tenemos la habilidad de ayudar. Sin embargo, muchas veces debemos decir “no” a las actividades o tareas que nos carguen más, que no traigan propósito a nuestra vida o que simplemente sabemos que están fuera de nuestro alcance. A veces, es difícil hacer un alto en medio de la rutina y negarnos a las cosas que nos separan de nuestro propósito o de lo importante.
  3. Haz un tiempo para estar cerca de Dios, ya que a su lado es el único lugar donde podrás crecer y convertirte en la mujer “fuera de serie” que deseas ser. En las manos de Dios nuestra familia, trabajo, empresa y sueños están más seguros que en las nuestras. Los momentos que podamos invertir en aprender de Dios y dedicar a la oración harán que nuestras cargas sean más ligeras. Jesús nos da una promesa muy hermosa en Mateo 11:28-30: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. El intercambio que Jesús nos ofrece es muy hermoso porque dice que la carga que llevaremos será ligera y fácil.
  4. Encuentra el momento para el “algún día”. ¿Tienes un sueño? ¿Deseas hacer algo que siempre postergas? En medio de todas esas actividades que no tienen sentido, encuentra tiempo para enfocarte en una cosa que te dará satisfacción, puede ser un deporte, un hobbie, estudiar un idioma, hacer ayuda social, etc. Te animo a que consideres hacer un espacio para aquello que has estado postergando tanto tiempo.

Por último, te dejo un versículo muy hermoso que se encuentra en Jeremías 31:25: Porque yo he de satisfacer al alma cansada y he de saciar a toda alma atribulada. No importa cuál sea tu situación o qué tan cansada has estado últimamente, Dios promete que tu alma quedará satisfecha. Busca más de Dios en tu vida y verás que cada día todo cambiará a tu alrededor. ¡Ánimo!

 

¿Cómo conducirnos en el Señor?

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Por: Pastora Sonia Luna

1 Timoteo 3:1 dice: Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.

La Palabra dice que la obra es buena, no lo olvidemos, es buena si la anhelas. Algunas mujeres dicen que no han buscado trabajar en la obra del Señor porque al casarse con un pastor, simplemente hubo necesidad de asumir la responsabilidad. Esto me han contado algunas amigas líderes a quienes les he preguntado cómo les va.  Sin embargo, con el tiempo, he descubierto que si estás en el ministerio es porque Dios lo ha deseado así, no es casualidad o mucho menos imposición. Si te casaste con ese hombre es porque el Señor lo pensó y lo logró para ti. Él trabaja contigo en el proceso de involucrarte en Su reino, así como lo hace con tu pareja. Tú das la pauta si el tiempo que toma Su trabajo es corto o largo. Que seas líder es voluntad de Dios quien te escogió para que ejercieras obispado y te ayudará a hacer bien tu papel. Todo lo que te rodea se coordinó para llevarte donde estás con el objetivo de hacer una obra que bendiga a muchos. No puedes arrepentirte o tirar la toalla, mejor prepárate y acepta la ayuda que sólo el Señor puede brindarte.

Esa obra buena, es la que Dios te ha mandado de cuidar a la gente y tener relación con otras personas para hacerles bien.  Hace tiempo conocí hermanos en el ministerio que solamente querían predicar y luego desaparecer, pero esa no es Su voluntad porque Él desea que tengamos influencia positiva en los demás e interviene en nuestra vida y liderazgo para que así sea. Recordemos que un líder es quien influye a otra persona en cualquier área. Si tú ya influyes a otros, eres líder en el Señor. En mi caso, mi Padre ha trabajado en mi carácter y ánimo para poder pararme frente a las personas y predicarles, ofreciendo mi testimonio y Su Palabra. Ya no soy la joven tímida que moría de vergüenza. Si lo hizo conmigo, lo hará contigo también, te hará una mujer nueva que supera sus debilidades para ejercer su liderazgo.  No puede evadirlo, así como es imposible decidir no cumplir más años y madurar. Dios  desea intervenir en tu vida, en tu hogar y espera que seas transparente para formarte y prepararte a ejercer tu liderazgo.

Todas somos buenas obras del Señor.  Yo crecí en una familia de varones, me gustaban los deportes fuertes, quería recibir clases de karate, era independiente, deseaba viajar y tener sin adquirir mayores compromisos, así que al revisar los temas relacionados con la mujer virtuosa y cómo debe conducirse, al ver que la Biblia se refiere a las mujeres casadas, sujetas a su esposo, me sentí mal porque esos temas me parecían cursis. Esperaba ir más allá de aprender a lavar los platos, vestirse, comer con propiedad, maquillarse y planchar. La mujer no desea prepararse para eso, sino para algo más, ya que esos aspectos son parte de nuestra naturaleza femenina.  Así que le dije al Señor que no quería hablar sobre todo esto, pero Él me cuestionó: “¿Te avergüenzas de tu creación, te avergüenzas de cómo te hice? Yo te hice mujer, te hice como eres, no puedes avergonzarte de lo que hice”.  El mundo y el enemigo tratan de destruir todo lo que pueden, incluyendo el origen e imagen verdadera de una mujer y un varón.  Pero debemos dar gracias por lo que somos y prepararnos según nuestro género, aunque también nos ampliemos a otras cosas. Dios ha sido misericordioso con nosotras las mujeres. Podemos ser madres, esposas, jefes,  empresarias y muchas cosas. ¡El hombre no puede ser madre, aunque quiera!  Mírate, eres una creación preciosa de Dios, ¡eres lo máximo! Altas, bajas, con o sin curvas, estamos diseñadas a Su imagen y semejanza. Levanta tus manos y di: “Señor, no me avergüenzo de tu creación”. Mujer, no te avergüences, al contrario, dedícate a desarrollar tu liderazgo, aprovechando las características que te hacen única y maravillosa.

Requisitos indispensables

1 Timoteo 3:2-15 continúa explicando los requisitos para ser obispo y diácono: Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo. Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús. Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

Como vemos, hay muchos requisitos para dedicarse a servir al Señor y al ministerio. Ser obispo significa en el original griego “en cuyo cargo está el cuidado espiritual”.  Es decir que ejercemos la función de obispos con nuestras ovejas.  Dios enseña que podemos hacerlo al cumplir con las condiciones que se requieren y que Él nos ayuda a alcanzar. Primero, es necesario cuidar la casa. Vemos entonces que Dios desea bendecirte para que tengas tu casa y la cuides, ese es Su plan. Además, habla de ser honestas, no calumniadoras y estoy segura que ninguna de las mujeres que conozco se desvía de este camino. Bromeando, le digo a mi esposo que incluso debemos buscar la palabra “calumnia” en el diccionario porque no la conocemos. Entonces, para ejercer nuestro liderazgo, debemos aprender a conducirnos en dos áreas, la espiritual y la natural.

1 Pedro 3:1-5 dice específicamente a las mujeres: Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;

Es impactante cómo la Palabra nos muestra que las mujeres somos creyentes por naturaleza. La fe se manifiesta mucho más en nosotras.  Asombrada, le compartí el descubrimiento a mi esposo quien me dijo que así ha sido desde siempre y me di cuenta de lo mucho que todavía me falta aprender sobre nuestra naturaleza humana y espiritual. Las mujeres tienden a creer más rápido que los hombres, por eso se habla de la sujeción, porque hay recompensas. Primero, tu esposo será santificado, tal vez no sea fácil lograrlo, pero tu esposo tendrá la oportunidad de convertirse, la Palabra lo dice. Aunque esta promesa no es excusa para unirse en yugo desigual, ya que lo mejor es buscar a un hombre que comparta nuestra fe, pero si ya estás casada y tu esposo no le ha entregado su vida al Señor, ya verás que lo hará.

Este pasaje nos habla de la conducta correcta que se espera de nosotras. La palabra “conducta” tiene tres expresiones: comportamiento, manera de vivir y forma de conducirse.  Es decir que en la Biblia encontramos la clave sobre cómo conducirnos en el Señor. Hay conductas básicas que se aprenden en casa, como la higiene personal. Sabemos que debemos cambiarnos de panty medias todos los días porque debemos usar ropa limpia. Pero aunque no lo crean, hay mujeres que no lo saben porque nadie se los ha enseñado. Hay cosas sencillas en las que a veces fallamos y hacen la diferencia. Por ejemplo, el uso de la pijama en la casa. Yo nunca ando en pijama en mi casa, me la pongo cuando estoy lista para ir a dormir, aunque tal vez no me tarde mucho puesta, porque con mi esposo no nos dormimos inmediatamente.  Tal vez es un pequeño detalle, pero creo que vale mucho ya que nuestros esposos nos ven de ambas  formas, arregladas y  desarregladas, pobrecitos, lo mejor sería que procuráramos estar presentables la mayor parte del tiempo. El diablo sutilmente viene a deteriorar eso en las mujeres y nos resta autoridad. ¡Ahora incluso los jóvenes piensan que es apropiado salir en pijama al centro comercial! La admiración espiritual que buscamos debe tener un respaldo en lo natural. Prepárate en ambos aspectos para conducirte bien y demostrar que el Señor está en tu vida.

Dios y quienes te rodean disfrutan de tu belleza, tanto externa como interna, por eso, debemos ser mujeres completas.  La Palabra claramente nos pide ser afables y apacibles.  Yo tuve que compartir sobre ese tema en un Encuentro de mujeres y mi esposo me dijo: “Tú tienes ese ornato”. Pero no lo acepté, lloré y lloré, hasta que el Señor me quebrantó y me sanó de ese orgullo que me impedía aceptar lo que era. Nadie quiere vivir con una mujer rencillosa que tenga hasta la coronilla al esposo y a todos. Debemos aprender y dejar que el Espíritu Santo nos transforme, según Su voluntad.  Ese es el regalo que tenemos para la generaciones futuras, esa es la herencia para tus hijos y nietos: ser una mujer completa que aprende y enseña a conducirse apropiadamente.

1 Pedro 3 habla de la capacidad que tenemos de ganar a las personas para Cristo, solamente con nuestra conducta como esposas. Este es un gran privilegio que no debemos desaprovechar. Así que trabajar en nuestra conducta se vuelve imprescindible, no sólo para tener una buena relación con nuestra familia, sino para que sean salvos quienes necesitan de Cristo. Aquellos que no han podido ver la luz del Señor, deben verla en ti. Con tu conducta puedes ganar al que está perdido. Tu testimonio es valioso cuando se apoya con un simple gesto y una sonrisa.

A veces somos un poquitos dejadas y confiadas en nuestras relaciones.  No nos esforzamos en ser agradables y amistosas, sino más bien, somos demandantes porque asumimos que merecemos atención y cariño, pero dice la Palabra que puedes ser útil para ganar al perdido, así que no te detengas tanto en satisfacer lo que pides, sino en darlo, para luego recibirlo a cambio. Eres luz para el mundo. Si vas a una reunión, no es necesario tener oportunidad de sacar la Biblia u orar, solo con tu conducta, con tu testimonio, harás el cambio, por eso es importante esa sanidad e identidad como mujer de Dios, ya que tenemos más ataque del enemigo en muchas áreas. Debes aprender a trabajar en lo familiar, económico, emocional y conyugal. No dejes abierta ninguna puerta que permita la opresión del enemigo.

Mujer de acción

1 Timoteo 4:15  aconseja: Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.

Este versículo no dice “preocúpate”, sino “ocúpate”, es decir, toma acción.  Si quieres ser mujer de éxito, debes actuar, hacer las cosas diferentes, no hacer lo mismo pretendiendo tener nuevos y mejores resultados. Permanece, debes ser constante, no ser variable. Deja de lado esos cambios de humor que en la mañana te hacen sentir contenta y ungida, pero en la noche te hacen sentir terrible, sin motivo aparente.  Debes asumir tu compromiso como líder todos los días, no un día sí y otro no,  aprende a permanecer y ser constante.

El Señor me ha mostrado cinco cosas que definen nuestra identidad. Primero, somos creación divina. Segundo, somos diseñadas para ser vasos útiles y dar a luz un nuevo ser. Lo vemos como normal pero es algo milagroso, un regalo invaluable que también conlleva grandes compromisos. Por eso, luego del primer hijo, en cierta forma dejamos de ser niñas, pero ellos, los padres, a veces parece que siguen siendo niños. Cuando nace el primer bebé, logramos ver la magnitud del amor y la creación de Dios. El Señor nos dio el privilegio de ser madres. Por eso, el enemigo quiere hacernos daño.  El tercer aspecto que nos define es que somos edificadoras, constructoras, no destructoras, por eso, a nuestro alrededor, debe haber prosperidad. El cuarto aspecto es que fuimos creadas como ayuda idónea, somos apoyo y soporte. El quinto aspecto es que somos evangelistas, instrumento de Dios para dar salvación en lo natural y espiritual. ¡Tenemos una gran responsabilidad en nuestras manos! Sigue adelante, lo estás haciendo bien, administrando tu tiempo, poniendo prioridades para dedicarte a desarrollar tu liderazgo, además de ser madre, esposa y compañera.

Comprendemos todo esto si le damos la oportunidad a Jesús para ser el Señor de nuestras vidas y aproveches la oportunidad de nacer espiritualmente. Pídele que te llene, te transforme y renueve. Acércate para que perdone tus pecados y te otorgue esa nueva identidad con la que aprenderás a conducirte en Sus caminos. Dile al tu Padre Celestial que deseas aprender un comportamiento digo de Él para que se sienta orgulloso de ti.

Identidad en Cristo

En Mateo 5:28, Jesús habla por primera vez sobre la mujer: Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.  

Los ojos de los hombres del mundo están puestos en una mujer, por eso, Jesús habló de nosotras refiriéndose a esta condición particular que nos hace sujetos de menosprecio o bendición, según nos definamos y nos hagamos respetar.  Nuestra vida, nuestro ser ha sido utilizado en el mundo a conveniencia de quienes manipulan la vanidad femenina. Ahora la publicidad hace del cuerpo de la mujer un “gancho” para anunciar cualquier cosa, desde papel hasta comida. No tiene ninguna relación con  el producto, pero llama la atención y eso es suficiente para ser maltratado.  Aprendamos a darnos el lugar que merecemos, el que Jesucristo nos dio, llamando la atención de los varones que codician a la mujer.  Con este pasaje, nuestro Señor se preocupó por darnos el cuidado y el respeto que merecemos.

En Lucas 7:44 leemos lo que dijo sobre otra mujer: Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

Las primeras aportaciones de Jesús acerca del tema de la mujer hablan de un lugar privilegiado, así como de un espíritu que adora y honra sin medida. El Señor alaba nuestra buena disposición y la pone de ejemplo a un varón que no fue capaz de darle lo que sí le dio una mujer. Ella, de forma espontánea lo adora, lo exalta y le reverencia. Por eso, el Señor nunca nos anulará. Nosotras tenemos esa facilidad, estamos diseñadas para adorarlo. Nuestra gran virtud es creerle con facilidad.  Así que acércate a Él y pídele lo que tu corazón anhela, porque te lo dará, seguro de que serás de bendición para el mundo, ahora que sabes conducirte según Su Palabra.